jueves, 12 de septiembre de 2013
Santa ira.
Todos tenemos derecho a estar enfadado, a vivir enfadados,todos al igual que nos alegramos, también nos enfadamos.Pero, no os estoy hablando de la típica ira que solemos tener con la gente, esa ira que no te deja dormir, la que te hace pasar un mal trago.
Hablo de la santa ira, una ira a la que no debemos dar la espalda.Hay muchas formas de enfado, ya sea ignorando a la persona guardándote tu furia para ti mismo,y la ira en la que expulsas tu dolor y furia, pero, la santa ira no es dañina sino que siempre está en tus venas y hará que te hierva la sangre cuando realmente te enfurecen, o mas bien cuando vives enfurecido con la vida misma,esta ira te protege no de los que te cabrean o lo que te cabrea, esta ira te protege de ti mismo,y evita que hagas cosas de las que te puedas arrepentir.Nadie sufre las consecuencias de tu rabia y cabreo, nadie tiene por que sufrir nunca lo que a mi me pase,mi desahogo va hacia el silencio roto por mi grito.
Todos tenemos derecho a tener ira, albergarla, es un carácter del ser humano,inevitable, pero, también tenemos el deber de retener la ira, de evitar que otras personas paguen las consecuencias,y por ultimo, liberarla.La ira es un ser viviente que habita dentro de nosotros, es pequeño, va creciendo y llega un momento en el que debes de liberarla,dejarla salir,y así desaparecerá,la sensación de furia se convertirá en tranquilidad, te desahogarás, y no recordarás ese sentimiento de enfado.Pese a ello, siempre sigo enfadado no conmigo ni con nadie, pero, siempre tengo la pequeña chispa por si debo defenderme de todo lo que se me venga encima.
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